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Blanca de la Cruz > Blog  > Soy creativa, no un surtidor de ideas gratuito

Soy creativa, no un surtidor de ideas gratuito

Vuelven Pepa y sus reflexiones con las cuales me siento muy pero que muy identificada. Queridos creativos y freelances: ¿ qué opináis del poco valor que se le da muchas veces a nuestro trabajo? Aquí os dejo con las reflexiones de Pepa:

Decir en voz alta esto no es políticamente correcto o, simplemente, justo. Porque las palabras a veces no alcanzan para expresar los sentimientos ni las verdaderas sensaciones que nos recorren por dentro. O porque aunque pongamos mucho empeño en explicarnos con detalle no todos los días son nuestro mejor día ni todo el mundo tiene intención o por costumbre entendernos bien. No va a sonar bien pero, ¡total!, de aquí no sale…

A veces no puedes más, faltan horas de sueño y sobran dosis de complacencia, de no saber decir “no”. Mea culpa. Vivo en mis carnes ser una persona creativa y es algo que, por alguna razón que todavía no he encontrado ni alcanzo a comprender, tengo que justificar todos los días.

Parece que crear, con las manos, las palabras, las ideas… es algo admirable para el mundo que te rodea. Pero tiende a darse una visión generalizada de que te resulta “sencillo hacerlo” y, por tanto, te pueden pedir hacer cualquier cosa porque “a ti no te va a costar nada”…

Si tienes la inquietud de aprender a hacer buenas fotografías y te compras la mejor cámara que permiten tus ahorros, eres ideal para hacer fotos de eventos varios. Si estudiaste Periodismo, puedes escribir bonitos textos, hacer favores para presentar a concursos y leer en bodas, bautizos y comuniones los buenos deseos que “seguro” te brotarán de los dedos. Si te formaste en teatro, puedes hacer guiones, interpretar lo que surja y, cómo no, hacer reír en cualquier momento. Si te gusta bailar con tus amigos y te inventas tres pasos tontos, ya puedes hacer coreografías. Y si te agencias cuatro bártulos para hacer manualidades, puedes inventarte cualquier “cosita original de las que tú sabes” para que alguien regale a otro alguien y quede estupendamente. Todo, obviamente, porque como decía “a ti no te va a costar nada”.

No obstante, nada de esto duele o molesta si te lo pide gente a quien quieres y respetas, de quien aprendes y te ayuda, quien cree en ti y te motiva. Pero ya es otra historia cuando hay quien entiende que tu capacidad no tiene detrás un esfuerzo y convertida en profesión, “no es un trabajo de verdad”. Ese tipo de personas son las que hacen que cualquier favor a un ser querido se convierta en un estigma y que cualquier piropo o buena palabra sobre tu saber hacer se convierta en una nube negra a punto de romper en tormenta. Y, de hecho, a veces estalla, con la persona menos indicada, en el momento más inapropiado y por la causa más absurda.

Me ha costado mucho mantenerme en el camino, tocar muchos palos y rodearme de profesionales con un proyecto en que aquellas ocurrencias que siempre han sido locuras de una niña dispersa por fin tienen sentido. Y una vez superadas las dificultades de explicar una y otra vez en tu casa y tu entorno que no estás jugando, sino que lo que haces, lo que dices, lo que piensas y lo que sientes tienen una razón de ser y su utilidad, te encuentras con otras trabas todavía mayores de superar, las que te ponen los vampiros de ideas.

Esta gente es la que tras una falsa amistad, en unos casos, y tras el escudo de “la situación económica”, en otros, te envuelven con palabras para que te doblegues a sus necesidades por cuatro duros y eso en el caso de que con algo de suerte haya duros de por medio.

Pues lo cierto es que esa aparente capacidad innata de crear cosas que parecen fáciles en tus manos a los ojos del mundo sí cuestan: cuesta diariamente liberar de los corsés de las reglas sociales la ingenuidad infantil que te da alas. Cuesta esperar despierta a la musa cuando se va de fiesta sin respetar la hora de vuelta pactada. Cuesta encontrar motivación entre tantas personas grises y tóxicas. Cuesta sobreponerte a la autocrítica. Cuesta miles de caracteres borrados hasta encontrar las frases cortas que concentren mensajes infinitos. Cuesta tiempo. Cuesta esperanza. Cuesta alma.

Lo peor de todo, en mi caso, es sentir que si tiras la toalla, que si no hay quien te contrate o quien te respete lo suficiente como para pagar por lo que haces, no sabrías hacer otra cosa. Y que no está en tus manos lograr convencer a nadie. Y que cada cosa que aceptas hacer sabiendo que no te mereces va a derivar en tu desencanto y que la responsabilidad, mientras es única y exclusivamente tuya.

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Amigos, seguid pidiéndome lo que deseéis si creéis que soy capaz de hacerlo y permitidme que os pueda decir que no, sin que tenga que arrastrar la culpa por ello, aunque solo yo me la eche a la espalda. Y desconocidos e incluso, llegas a pensar, enemigos, absténganse de propuestas vacías, de palabras mentirosas, de esperanzas envenenadas. Una tiene una edad y se ha pinchado con suficientes cardos.

Y, por supuesto, el más difícil de los mensajes, a mí misma: deja los lloros y las penas, rechaza a quien no comprenda, aprende del camino hacia tu meta y deja de intentar educar a quien no tiene ni luz ni luces. Si no eres un surtidor gratuito de ideas, no seas tú quien las regales, tonta.

Firmado, Pepa.

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Una vez más ¡gracias Pepa por escribir para el blog Bx y deleitarnos con tu ingenio!

¡Un besito a todos!

Blanca de la Cruz

Comments:

  • Imma Pérez

    5 marzo, 2015 at 8:06 am

    Palabras que expresan exactamente lo que hay que expresar, que dicen exactamente lo que hay que decir.
    Basta ya de pensar que nuestro trabajo no es trabajo, que trabajamos por amor al arte, no, hija, no!, trabajamos de lo que queremos, si, pero no a cambio de nada, trabajamos para subsistir, porque la vida es así…yo no la inventé!.
    No me vengas con palabras bonitas alabando mi trabajo si después no eres capaz de valorarlo tanto como el tuyo.
    Si tu te levantas para ir a un trabajo que no te gusta, no es culpa mía! a final de mes…te pagan, yo también me levanto todos los días y trabajo tal vez más horas que tu, aunque esté en casa, no me rasco la barriga, así que…empieza a decirme la verdad, a valorarme y si realmente me aprecias, no me pidas que te lo haga gratis!
    BASTA YA!!!!!!!!
    Me ha gustado mucho el post porque es exactamente lo que pasa, lo que nos ocurre a todas las que nos abrimos camino en la vida trabajando duro, gracias.
    Un beso