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Blanca de la Cruz > Blog  > La danza vuelve a mi vida

La danza vuelve a mi vida

No se si os pasa que cuando intentáis explicar la pasión que tienes por algo a veces parece que faltan palabras ¿verdad? al menos eso es lo que me pasa a mí con la danza, ¡es como si faltaran adjetivos en el diccionario!  Y es que explicar lo que se siente es muy difícil , por más que diga que es como el aire que necesito para respirar, que es lo que me mueve mi alma, que me apasiona, siempre creo que me quedo corta sobre todo cuando intentas explicárselo a alguien que no tiene pasión por nada, porque gustar te pueden gustar muchas cosas pero apasionarte no tantas.

Toda mi vida he dicho la frase  “No puedo vivir sin bailar” y realmente lo pensaba hasta que por fuerza mayor ( los que me seguís sabéis porqué) tuve que abandonarla. Aunque realmente me he dado cuenta de que bailar sigo bailando aunque sea de forma diferente, no hay vez que escuche música, el sonido del intermitente del coche, las señales horarias o el ruido de la máquina de las resonancias y no me marque una coreografía en mi mente o con las manos! Me encanta cerrar los ojos, poner música y bailar. Recuerdo cuando estaba en cama e incluso a día de hoy cuando me da una crisis, bailar en mi mente es lo que más me ayuda.  Es decir, la danza forma parte de mi ser.

La danza ha formado parte de mi desde los 10 años; recuerdo cuando salía a la pizarra y ponía los pies en primera para para conseguir abrirlos lo máximo posible cosa que seguí haciendo en la cafetería de mi facultad, el estudiar abierta de piernas o haciendo la ranita, el atarme los pies a la pata de un mueble para abrirlos más, etc. ¡Siempre estaba pensando en el baile! jaja No se cómo los que estaban alrededor lo aguantan XD Recuerdo lo que me gustaba bailar en los pasillos vacíos de la facultad ya fuera clásico, hiphop, contemporáneo o latino.

La buena noticia es que gracias a la mejoría que estoy teniendo y a las malditas e insoportables crisis que me dan con el síndrome de cola de caballo puedo moverme más e incluso ¡ ” bailar” ! Sí, ¡ habéis leído bien! Ese tipo de crisis no me deja tumbarme ni sentarme así que aprovecho para moverme.

¿Lo que más echo de menos de cuando bailaba?

– Tener un grupo que comparta tu misma pasión como tenía en Sevilla, Córdoba y Madrid.
– El calor de los focos, el escenario.
– Las interminables horas de ensayo.
– Los nervios antes de salir al escenario.
– Los camerinos y las prisas de tener que cambiarte de traje!
– La alegría que sientes cuando te sale bien un paso pro primera vez
– El afán de superación
– El compañerismo
– Los aplausos del público. Pufff, eso es impresionante.
– Las horribles pero a la vez geniales agujetas, me acuerdo cuando me despertaba al día siguiente con unas agujetas brutales que me costaba hasta subir y bajar de la acera jajaj Pero lo bien que me sentía pues era la señal del esfuerzo.
– Ese momento en el que  saludas al público haciendo una reverencia con un sonrisa enorme de felicidad aunque te estés muriendo por dentro.
– Evadirme de mis problemas bailando.
– Cuando me ponía a ensayar o a bailar en la azotea de mi piso en Sevilla, sí, antes de que mi cuerpo se parara estudiaba y compartía piso allí 🙂
– El dolor físico de machacar tu cuerpo. Lo se, ¡somos masoquistas! Esa es la razón de que tenga tanta tolerancia al dolor.  Me acuerdo de las heridas en carne viva ( no exagero) que me salían en los dedos de los pies por las puntas, daba igual lo que doliese pues en el escenario tenías no solo que bailar sino sonreír y hacer como si no pasase nada.

Y la sorpresa que os comentaba por Facebook es que hoy comparto 2 vídeos que grabé hace un par de meses  y que hace 3 años hubiera sido impensable para mí. Me he dado cuenta de que ahora expreso muuucho más, pues al no estar pendiente de la técnica ni tener delante un espejo, simplemente me dejo llevar, somos mi cuerpo y mi alma unidos por la música. Estos pequeños momentos si que son pura felicidad para mí, no os imagináis hasta que punto y lo que me ayuda a desahogarme. Así que siempre que puedo lo hago aunque sean 3 minutos, 3 minutos flotando.

Por otra parte, hace una semana estoy volviendo a vivir la danza, volviendo a sentir que la danza forma parte de mi vida y yo de ella. Esta vez, estando en los ensayos y ayudando a limpiar coreografías. Gracias a la confianza que está depositando en mi Sonsoles, la directora de Studio de Danza Coppelia ( mi escuela de siempre), estoy descubriendo una nueva faceta de mí, la de ¡poder enseñar a transmitir! Una buena bailarina no sólo tiene que tener técnica sino expresión, transmitir mientras baila y eso, aunque parezca fácil, a veces es ¡muy muy difícil! No hablo de sonreír, va mucho más allá, se trata de transmitir con todo tu cuerpo.

No os voy a mentir, impone bastante sentarte ahí delante de tus compañeras para corregirlas jeje Trato de enseñarles a transmitir mientras bailan, a que crean en ellas mismas y a que disfruten al máximo. A veces siento que me repito muchísimo pero no se cómo hacerles llegar que disfruten cada segundo de que PUEDEN bailar. 
Me emociona verlas y me cuesta la vida mantenerme firme en mi rol de “profesora” y no llorar de la emoción:  de tristeza y añoranza por no estar bailando yo y de alegría por poder estar ahí ayudándolas, sintiéndome de nuevo parte de la danza. Es todo un aprendizaje para mí.

La danza – en especial la clásica-  es muy muy difícil pues requiere de un gran nivel de sacrificio, de esfuerzo físico y mental pero no podemos olvidar que son personas y, como tal, tienen sus vidas, sus problemas, exámenes de carrera, prácticas, trabajo, problemas sentimentales, etc. Y es eso mismo lo que quiero que usen para bailar, sus emociones! Lo que les mueva el alma, que se olviden por un momento de la técnica y se dejen llevar.

La unión, el vínculo que se crea al compartir una pasión es mágico, me emociono con tan solo pensarlo. Y eso es lo que volví a sentir ayer y el viernes con ellas, LA UNIÓN.  

Y, por supuesto, sigo bailando tras mi objetivo. Aquí tenéis algunas fotos: Portfolio danza

 

 

Evidentemente, esto no lo puedo hacer todas las semanas pero el ratito que lo hago soy FELIZ aunque luego traiga consecuencias. Ya no me da vergüenza mostrar los vídeos porque esa soy yo!  Mis avances, mis sentimientos y mis pintas de estar por casa 🙂

 

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¡Un beso enorme a todos los que me leéis cada semana!

¡VIVA LA DANZA!

 

Blanca de la Cruz

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